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Hold'em no es un juego de cartas: es un juego de apuestas. Aprende las estrategias sencillas para dominar esta emocionante parte del póquer y ganar confianza al instante.


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Hold'em no es un juego de cartas: es un juego de apuestas. Aprende las estrategias sencillas para dominar esta parte vital del póquer y ganar confianza al instante.

Cómo apostar en la modalidad de Hold'em sin límite

Las apuestas en Texas Hold'em son tan importantes como las cartas y, probablemente, resulten más difíciles de dominar para el principiante.

Si no tienes experiencia, una de las mayores frustraciones puede ser que pierdas en manos en que creías tener la victoria en el bolsillo y verte arrastrado a igualar apuestas cuando sabes que vas a perder. Las buenas estrategias de apuesta no eliminan por completo estas situaciones (al fin y al cabo, son la esencia del juego), pero aumentan la confianza y las ganancias.

De momento, veamos las condiciones de juego normales en Hold'em sin límite y las apuestas que se ajustan a un estilo de juego firme-agresivo.

Apostar antes del "flop"

Vale. Tienes una mano que quieres jugar. ¿Ahora qué? Mientras tocas las fichas como un experto, a la espera de tu turno, pregúntate: "¿qué deseo conseguir con esta apuesta?"

Proyección de manos

En el caso de cartas que pueden acabar siendo una mano fuerte (pequeñas parejas de mano, conectores del mismo palo, proyectos de color, proyectos de escalera y manos marginales, como K-J de distinto palo), la respuesta es "nada". No te conviene apostar, a menos que vayas de farol. Deseas ver el "flop" de la forma más barata posible para ver si tu mano mejora, así que igualas las apuestas ciegas y, posiblemente, subes un poco antes del "flop".

As-Carta alta y parejas altas

En el caso de parejas altas y combinaciones de As-Carta alta, ya tienes una buena mano. note conviene que los demás desarrollen la suya para ganarte. Aquí es donde interviene la subida de "preflop". La finalidad de la subida de "preflop" en esta situación es acabar con los apostadores marginales, con lo que te deja ante uno o dos jugadores después del "flop". De este modo se reduce el peligro de enfrentarte a escaleras, colores, dobles parejas difíciles de detectar y similares que pueden que hagan los jugadores mediante "limp".

La cantidad que se suba en el "preflop" depende de las condiciones de juego. El objetivo, no lo olvides, es limitar el campo de juego; pero no te interesa evitar todas las acciones (aunque llevarse sólo las apuestas ciegas con A-A es infinitamente preferible a que te gane un jugador que sólo ha apostado las apuestas ciegas y en el "flop" le ha aparecido una doble pareja). Muchos jugadores emplean un múltiplo de la apuesta ciega para determinar su subida de "preflop"; es decir, multiplican la apuesta ciega grande por un número, por ejemplo, entre dos y cuatro para determinar su subida. Por lo tanto si la apuesta ciega grande en un torneo es 30, eso significa que una apuesta de "preflop" estaría entre 60 y 120. El hecho de multiplicar la apuesta ciega de esta forma constituye una estrategia eficaz, aunque recuerda que debes evitar apostar el mismo múltiplo siempre o te convertirás en predecible.

Juego lento

Jugar una mano de forma lenta se puede considerar como una "antiapuesta". El objetivo es engañar a los rivales para que piensen que eres débil por pasar o realizar una apuesta insuficiente con una mano fuerte. Con ello se pretende provocar la acción (preferiblemente un farol, pero también apuestas de manos más débiles) y luego atacar con una apuesta grande por tu parte.

Algunos jugadores practican el juego lento antes del "flop": igualan en el "preflop", por ejemplo, con ases de mano y, después, hacen una apuesta muy fuerte tras el "flop". En el juego normal es una cuestión muy complicada. Puede que hagas picar a un jugador que ha conseguido una pareja alta en el "flop" para que iguale tu apuesta grande, pero también eres vulnerable a los jugadores que sólo han igualado las apuestas ciegas y han conseguido parejas, tríos, etc. en el "flop". No hay sentimiento peor en el póquer que perder con una pareja de ases.

Esto no significa que tengas que renunciar al juego lento como parte de tu repertorio. Por ejemplo, en el "flop" aparecen A, A, J y de mano tienes A-J. En este caso, es aconsejable que te quedes callado y esperes que los ases o la J hayan mejorado la mano del rival y le hagan suponer que la mesa no te haya favorecido.

El juego lento puede resultar muy efectivo contra los jugadores maníacos y superagresivos, que normalmente irán por delante con apuestas o faroles, especialmente si has demostrado debilidad al pasar antes que ellos. Los jugadores muy firmes también constituyen un buen blanco para el juego lento. No iniciarán ninguna acción hasta que tengan una mano.

La clave está en no olvidarse de que el juego lento es tan peligroso como las apuestas excesivas. Para que te salga bien, debes tener inteligencia para conocer las probabilidades de que salga una carta para hacer una mano que te podría ganar y disciplina para evitar que te atrapen si así sucede.

Resubida

Las resubidas producen mucho revuelo. Del mismo modo que dos tipos duros se observan atentamente en un bar, una resubida indica que se está cociendo una pelea y que la multitud, sin duda, se agolpa alrededor para ver qué sucede. Pero, ¿qué significa que alguien resuba tu apuesta? ¿Cuándo te debes plantear resubir la apuesta de otro?

Puede resultar más fácil entender la resubida desde el punto de vista del jugador que ha resubido tu apuesta. Al principio, probablemente sufrirás más resubidas de las que realices.

Veamos una situación habitual: estás en la posición del botón y nadie ha subido antes del "flop". Todos a tu alrededor pasan y estás en la última posición para apostar. Con un "flop" flojo como 6d-10c-2h has conseguido una pareja alta.

De forma prudente haces una apuesta fuerte. Antes de darte cuenta, el jugador que ha realizado la apuesta ciega grande resube al doble de tu apuesta. ¿Qué ha pasado?

En este punto, la resubida puede significar muchas cosas, por lo que es importante plantearse todas las posibilidades. También puedes reconocer algunas situaciones en las que puedes resubir en el futuro…

¿Cree que vas de farol?

Es muy habitual que los jugadores intenten robar el bote cuando están en la posición del repartidor y todos los demás han pasado. Si te resuben en este caso, puede ser que el jugador que ha realizado la apuesta ciega grande te esté diciendo: "¡Voy a por ti!". Los jugadores que realizan la apuesta ciega grande son muy propensos a estar a la defensiva en estas situaciones porque no quieren que se les considere un blanco fácil. Recuerda, incluso los jugadores sólidos pueden aparentar ir de farol si se han llevado muchos botes en las últimas manos. Si crees que esto es lo que significa su apuesta, lo mejor que puedes hacer es igualar; después de todo, tienes una buena mano. Si pasa después del "turn", significa que una apuesta similar o ligeramente superior debería hacer que se retire. Si no es así, debes estar atento.

Intenta engañarte.

Los buenos jugadores son lo suficientemente inteligentes como para saber que una resubida puede molestar a los rivales y, posiblemente, provocar que su represalia sea una apuesta excesiva. En un caso como el anterior, donde tenías una pareja alta, es recomendable que evites la tentación resubir de nuevo o de hacer una apuesta grande, ya que puede ser lo que se espera que hagas. Evalúa al jugador. Si es escurridizo, actúa con precaución. Si pasa en el "turn", iguala la resubida y apuesta de nuevo. Ten cuidado si a partir de este momento realiza apuestas grandes.

¿Se está marcando un farol?

Cada apuesta que recibes en Texas Hold'em es un farol en potencia. Dicho esto, nunca es aconsejable suponer que un jugador va de farol a menos que lo hayas pillado in fraganti, y aún así, no olvides que esta vez puede tener las cartas. No obstante, no es motivo para desperdiciar una mano perfectamente válida. Iguala la resubida y vuelve a apostar de nuevo en el "turn" si él pasa.

¿Cree que sólo tienes un proyecto?

Improbable en el caso expuesto anteriormente, pero si hay un proyecto en la mesa, debes tenerlo en cuenta. Iguala la resubida y vuelve a hacer la evaluación después del "flop".

¿Cree que eres débil?

¿Te has retirado últimamente en muchas manos ante grandes apuestas? Si crees que tu rival intenta aprovechar una debilidad que ha percibido en ti, ha llegado el momento de no titubear. Iguala la resubida y apuesta de nuevo después del "flop". No es necesario realizar apuestas descomunales (lo que también denota debilidad), basta con la misma cantidad que la apuesta original o la cantidad de la resubida.

Apuesta excesiva

La apuesta excesiva es habitual en los jugadores débiles o inexpertos. Hay un cierto componente de pereza en este tipo de juego y, si crees que forma parte de tu estilo, sería aconsejable que te libraras de esa costumbre.

Veamos una situación habitual: un jugador inexperto consigue color, un trío u otra mano buena en el "flop". Los demás jugadores del torneo lo han estado presionando durante toda la partida y ahora le ha llegado la oportunidad: golpea el botón mágico y apuesta todo su montón de fichas en una increíble demostración de fuerza. Ahora sucederá una de estas tres cosas:

  • Todos se retiran y se lleva un bote mucho menor del que podría haber obtenido con una apuesta fuerte (por ejemplo, del tamaño del bote).

  • Alguien le iguala con una mano aun mejor y la costalada es de órdago. 

  • Un tonto de remate con una mano mediocre le iguala y el jugador inexperto se lleva todas las fichas (a menos que el tonto tenga suerte y gane en el "turn" o el "river"). 

Dar por sentado que se juega contra tontos es una estrategia que reporta muy pocas victorias en el póquer (aunque todas las reglas tienen sus excepciones). Éste es uno de los motivos por el que los buenos jugadores apuestan todo en muy contadas ocasiones, ya que saben lo suficiente como para observar los tamaños de los montones que tienen a su alrededor, el tamaño del bote y calcular una apuesta que ejerza presión suficiente sin quedar en una situación comprometida ni asustar al resto de jugadores. Como norma para principiantes, una apuesta que equivalga a más de la mitad del bote es una apuesta fuerte; y si equivale al bote es muy fuerte.

Apuesta insuficiente

La apuesta insuficiente es tan mal hábito como la apuesta excesiva. Las apuestas insuficientes te hacen vulnerable a los proyectos y a los jugadores agresivos que perciben tu debilidad. La mayoría de apuestas insuficientes están relacionadas con las probabilidades de que aparezcan determinadas manos, por lo que la mejor forma de remediar esta práctica consiste en familiarizarse con la mano básica y las probabilidades de llevarse el bote.

Conoce a tus rivales

El póquer es un juego de personas. Si te centras demasiado en las cartas te perderás la mitad del juego. Para las distintas situaciones hay que aplicar estrategias, estilos y apuestas diferentes. Es posible que, en las mesas en que se juegue de forma maníaca, se necesiten apuestas mayores para derribar los proyectos, mientras que en las mesas más firmes se requiera algo de juego lento para provocar la acción. Cuanto más juegues y más observes cómo manejan sus fichas los demás jugadores, más aprenderás.

Y no lo olvides: los buenos jugadores utilizan varias estrategias de juego para resultar impredecibles y son capaces de adaptarse a la mesa en la que juegan. A medida que avance la partida, tú también debes hacer lo mismo.

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