Enhorabuena, ¡has llegado a la mesa final!
No hay nada como el estremecimiento de la emoción que te recorre la espalda cuando llegas a la mesa final de un torneo grande. Los premios comienzan a subir de verdad y estás tan cerca que casi puedes saborearlos.
En la mesa final la psicología desempeña una función vital. Algunos jugadores se vuelven más impetuosos por la presión y se quedan helados o son agresivos en exceso. Prepárate mentalmente y no caerás en este error…
Recarga
Llegar a la mesa final en un torneo multimesa cuesta horas de póquer duro. Ahora que has conseguido ese objetivo no vas a parar. No tendrás tiempo de hacer mucho trabajo de preparación, pero haz lo que puedas para aclarar tus ideas y recargar las baterías. Bebe un vaso de agua fría y haz ejercicios de respiración: deja que la sangre fluya por tu cerebro y prepárate para un nuevo desafío.
Cualquiera puede ganar
¿Montón pequeño? ¿Inexperto? No importa, la mesa final lo nivela todo. Las apuestas ciegas han llegado a un punto en el que cada mano representa un gran traspaso de fichas y, aunque tengas pocas, con sólo un par de buenas manos te puedes convertir en un aspirante al título. En cuanto a la inexperiencia, si tienes lo que se necesita para llegar hasta aquí, tienes lo necesario para llegar hasta el final.
Sigue con tu estrategia
Sea lo que sea lo que has hecho para llegar a esta fase del torneo es evidente que funciona. No tiene sentido liarse ahora con un nuevo estilo, a menos que tengas un montón pequeño y hayas tenido que jugar un póquer muy firme para pasar a la burbuja. Si es así, los demás jugadores de la mesa pueden cometer el error de pensar que eres una roca e ir a por ti con un farol; en este caso, tu oportunidad de doblar puede llegar con el juego lento.
El dinero no importa, importa la victoria
Las grandes apuestas pueden acabar con los estilos. Si empiezas a pensar en todo el dinero que hay, puedes ponerte nervioso y dejar que el miedo embote tu capacidad de tomar decisiones. Ahora no es momento de tomar decisiones emocionales. Independientemente de si se trata de igualar, apostar o retirarse, oblígate a analizar tus decisiones según tus conocimientos sobre el juego del póquer y sobre tus rivales: después del torneo tendrás mucho tiempo para pensar en el dinero.
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